Algunas imágenes de este Blog, han sido sacadas de Internet.
Si alguien tiene derechos y quiere que no salgan en este espacio,
nos lo hacen saber y serán retiradas inmediatamente.

Tradicion Tolteca

El Camino del Guerrero Grupos de Práctica

La Tensegridad es un arte: el arte de adaptarse a la propia energía, a la energía de los demás y al entorno que nos rodea de tal manera, que este acto contribuya a la integridad de la totalidad que somos.

Ejecutar los pases mágicos de la Tensegridad individualmente y en grupo es una actividad asidua con el cuerpo, responsable de los numerosos cambios positivos que se producen en la personalidad. Estos cambios van precedidos generalmente de un entendimiento más profundo de uno mismo, tanto en función del pasado como en función del cuerpo.

La Tensegridad tiene como objetivo ayudar al individuo a recuperar las funciones fundamentales de respirar, moverse, sentir y expresarse a sí mismo; promoviendo dinámicamente la salud y su bienestar.

Cuando la Tensegridad se convierte en una parte natural de nuestra vida, quedamos sorprendidos por la gran cantidad adicional de energía que tenemos para realizar nuestras actividades de cada día.

¡Ponte en Contacto hoy mismo para Informarte sin compromiso!


CENTRO FÉNIX DE NATUROPATÍA

México - Tels. 229 115 66 26 - 229 913 80 88

España - Tels. 680 53 75 56 - 965 78 63 38


martes, 31 de agosto de 2010

La Respiracion en la Tensegridad

El aliento y la respiración eran de suma importancia para los chamanes del antiguo México. Los dividieron en respirar con lo alto de los pulmones (Fig. 17), con la sección central (Fig. 18) y con el abdomen (Fig. 19).


Llamaron aliento animal a la respiración mediante la expasión del diafragma y lo practicaron a menudo por cuestiones de longevidad y salud.

La mayoría de los problemas de salud del hombre moderno pueden corregirse mediante la respiración profunda. Los seres humanos tienden a respirar superficialmente. Con ayuda de los pases mágicos, uno de los objetivos de los chamanes del antiguo México consistía en preparar sus cuerpos para inhalar y exhalar profundamente.

En la Tensegridad se recomienda que los movimientos que requieren de inhalaciones y exhalaciones profundas vayan acompañadas de la ralentización de la entrada y la salida de aire para que la respiración sea más prolongada y profunda.
La respiración en Tensegridad debe ser normal mientras se ejecutan los movimientos, salvo que la descripción del pase indique lo contrario.

Leer más...

miércoles, 23 de junio de 2010

Conectar el Cuerpo

Una cuestión muy importante en la práctica de la Tensegridad es la actividad denominada conectar el cuerpo.
Se trata de un acto singular en el que todos los músculos del cuerpo y, en concreto, el diafragma se contraen durante unos instantes.



A medida que progresan en la ejecución de los movimientos, los practicantes de la Tensegridad aprenderán a mantener más tiempo esta tensión.

Conectar el cuerpo no tiene nada que ver con el estado de tensión corporal permanente que caracteriza nuestra época. No podemos decir que el cuerpo está conectado cuando la tensión responde a las preocupaciones o al exceso de trabajo y los músculos del cuellos están rígidos. Relajar los músculos o alcanzar un estado de serenidad tampoco significa desconectar el cuerpo. Según los chamanes del antiguo México, con los pases mágicos el cuerpo se pone alerta y se prepara para actuar. Es lo que denominaban conectar el cuerpo. Sostenían, también, que cuando se interrumpe la tensión muscular de conectar el cuerpo, éste se desconecta espontáneamente.

Leer más...

viernes, 13 de noviembre de 2009

La Recapitulacion

Recapitular es la técnica descubierta por los chamanes del antiguo México, para ver y revivir las experiencias de sus vidas, con el fin de alcanzar dos objetivos: en primer lugar, el fin abstracto de cumplir el código universal que exige renunciar a la conciencia en el momento de la muerte y, en segundo lugar, el fin plenamente pragmático de adquirir fluidez perceptiva.

La formulación del primer objetivo fue la consecuencia de las observaciones que los chamanes realizaron gracias a su capacidad de ver la energía como fluye por el universo. Y vieron que en el universo existe una fuerza descomunal, un inmenso conglomerado de campos de energía al que denominaron águila o el oscuro mar de la conciencia. Comprobaron que el oscuro mar de la conciencia es la fuerza que da conciencia a todos los seres vivos, desde los virus hasta los humanos. Se convencieron de que dota de conciencia al recién nacido, quien la realza mediante sus experiencias vitales hasta el momento en que la fuerza le exige su devolución.

En opinión de los chamanes, los seres vivos mueren porque están obligados a devolver la conciencia prestada. En todas las épocas los chamanes han comprendido que, a través de lo que el hombre moderno denomina pensamiento lineal, es imposible explicar este fenómeno porque no hay espacio para un razonamiento de causa y efecto sobre las razones y el modo en que la conciencia se presta y se devuelve.
Los chamanes del antiguo México lo consideraron una realidad energética del universo, realidad que no se puede explicar en función de la causa y el efecto o de un propósito determinado.

La recapitualción supone dar al oscuro mar de la conciencia lo que busca: experiencias vitales. De todos modos, a través de la recapitulación se adquiere un grado de control que permite separar las experiencias vitales de la fuerza vital que, en opinión de los chamanes, no están unidas de manera indisoluble, sino que se juntan circunstancialmente.

Para los chamanes, el oscuro mar de la conciencia no pretende cobrarse la vida de los seres humanos, ya que sólo quiere sus experiencias vitales. La falta de disciplina impide que los seres humanos separen las dos fuerzas y al final pierden la vida. Los chamanes ven en la recapitulación el procedimiento mediante el cual proporcionan el sustituto de sus vidas. Significa renunciar a las experiencias vitales al recontarlas y de esta forma retener la fuerza vital.

Las afirmaciones perceptivas de los chamanes carecen de sentido si las analizamos con los conceptos lineales del mundo occidental. Hace cinco siglos que la civilización occidental está en contacto con los chamanes del Nuevo Mundo y los estudiosos no han hecho un solo intento genuino de formular un discurso filosófico basado en estas afirmaciones. Por ejemplo, para cualquier occidental la recapitulación es congruente con el psicoanálisis, está en la línea de los recursos psicológicos y es una especie de técnica de autoayuda. Pero, no hay nada más alejado de la verdad.

Recapitular no es recordar. Cuando recordamos, es nuestro ego el que recuerda por medio del diálogo interno, al que añadimos imágenes. En el caso de las premisas del chamanismo, el hombre occidental desaprovecha la gran oportunidad de realzar su conciencia; y el modo en que se relaciona con el universo, la vida y la conciencia es una más de las múltiples opciones que existen.

Para los practicantes del chamanismo, recapitular significa dar a una fuerza incomprensible -al oscuro mar de la conciencia- precisamente lo que busca: las experiencias vitales, es decir, la conciencia que han realzado a través de dichas experiencias. Miles de chamanes han conseguido retener la fuerza vital después de entregar sus experiencias vitales al oscuro mar de la conciencia. Esto quiere decir que los chamanes no mueren en el sentido habitual en que entendemos la muerte, sino que la trascienden reteniendo la fuerza vital y despareciendo de la faz de la Tierra cuando emprenden el viaje definitivo de la percepción.

Según los chamanes, estamos compuestos de una serie de naciones singulares: la nación de los pulmones, la del corazón, la del estómago, la de los riñones, etc. Aunque cada nación funciona al margen de las demás, en el instante de la muerte todas se unifican en una entidad singular, al que llamaban el estado de la libertad total. A diferencia de lo que ocurre con el hombre corriente, para los chamanes, la muerte no es aniquiladora sino unificadora.

El segundo aspecto de la recapitulación, el pragmático, es la adquisición de fluidez.El fundamento de los chamanes se relaciona con uno de los temas más esquivos: el punto de encaje, punto de luminosidad intensa, del tamaño de una pelota de tenis, perceptible cuando se ve al ser humano como un conglomerado de campos de energía.

Algunos chamanes ven que billones de campos de energía con forma de filamentos de luz que provieen del universo en general convergen en el punto de encaje y lo atraviesan. Es esta confluencia la que le proporciona brillo. El punto de encaje permite que el ser humano perciba los billones de filamentos energéticos convirtiéndolos en datos sensoriales. A continuación los interpreta como el mundo de la vida cotidiana, es decir, en función de la socialización y el potencial humanos.
La recapitulación significa revivir todas o casi todas las experiencias que hemos tenido y, de este modo, desplazar un poco, o mucho, el punto de encaje y, por la fuerza de la memoria, llevarlo a adoptar la posición que ocupaba cuando aconteció el hecho recapitulado. El acto de desplazarse entre posiciones anteriores y la presente proporciona a los prcticantes del chamanismo la fluidez necesaria para salvar obstáculos extraordinarios en sus viajes al infinito.
A los practicantes de la Tensegridad, la recapitulación da la fluidez necesaria para salvar obstáculos que en modo alguno forman parte de su sistema cognitivo.

La recapitulación en cuanto procedimiento formal se lleva a cabo escribiendo en una lista todas las personas que se han conocido y todas las experiencias en las que se ha participado. Después, se debe seleccionar a la primera persona de la lista y elaborar con la memoria la última interacción que se haya tenido con esa persona. Esta actividad recibe el nombre de organizar el acontecimiento de la recapitulación.

Para agudizar la capacidad de recordar hace falta una pormenorizada evocación de los detalles. Este ejercicio exige evocar las descripciones físicas correspondientes, como el entorno en el que tuvo lugar el acontecimiento. Una vez organizado, se debe entrar en el escenario propiamente dicho, como si lo hiciera uno de verdad, y prestar mucha atención a las configuraciones físicas relevantes, es decir, todo lo que se pudo observar de un vistazo y olvidar.

En cuanto procedimiento formal, la recapitulación debe comenzar por el recuento de los acontecimientos que acaban de ocurrir. De este modo predomina la primacía de la experiencia. Recordamos con gran precisión lo que acaba de suceder. Los chamanes cuentan con que los seres humanos son capaces de almacenar información pormenorizada de la que no son conscientes y son precisamente esos detalles los que busca el oscuro mar de la conciencia.

La recapitulación real del acontecimiento exige que respiremos hondo y movamos lenta y delicadamente la cabeza de un lado a otro, da lo mismo empezar por el lado derecho que por el izquierdo. La cabeza ha demoverse tantas veces como sea necesario mientras recordamos todos los detalles a que tenemos acceso. Este acto implica inhalar todos los sentimientos personales consumidos en el acontecimiento y exhalar los estados de ánimo no deseados y los sentimientos extraños que nos dejó.

El misterio de la recapitulación reside en el acto de inhalar y exhalar. Como se trata de una función que sustenta la vida, a través de la respiración también podemos entregar al oscuro mar de la conciencia el facsímil de las propias experiencias vitales, es decir, sobre las que se basa nuestra vida. Cuestiones como la recapitulación no se explican, simplemente se experimentan. Al vivirla podemos encontrar la liberación y explicarla equivale a consumir energía en esfuerzos inútiles.

En la recapitulación la lista de nombres se utiliza como recurso nemotécnico que lanza la memoria a un viaje inconcebible. En este aspecto, los chamanes sostienen que recordar acontecimientos que acaban de ocurrir allana el terreno para evocar con la misma claridad e inmediatez hechos que están más lejanos en el tiempo. Recordar experiencias de esta forma equivale a revivirlas y a extraer de la evocación un ímpetu extraordinario que permite agitar la energía disipada de nuestros centros de vitalidad y devolverla a dichos centros. Los chamanes definen la redistribución de la energía causada por la recapitulación como ganar fluidez después de entregar al oscuro mar de la conciencia lo que busca.

Desde una perspectiva más terrenal, la recapitulación proporciona a los practicantes la capacidad de examinar las repeticiones de sus vidas. La recapitulación puede convencerlos, sin el menor atisbo de dudas, de que todos estamos a merced de fuerzas, que en última instancia, no tiene sentido, por mucho que a primera vista parezcan razonables.

Cualquier cambio de comportamiento tendría que realizarse a través de la recapitulación porque es el único medio que puede realzar la conciencia y liberarnos de las demandas implícitas de la socialización, demandas tan automáticas y que se dan tanto por supuestas que en condiciones normales no reparamos en ellas, por no hablar de examinarlas.

El acto efectivo de la recapitulación es una tarea de toda la vida. Se necesitan años para agotar la lista. La lista crece con el recuerdo de acontecimientos impersonales en el que no han participado personas y hay que analizar porque están relacionados con la persona que realiza su recapitulación.

Lo que los chamanes del antiguo México buscaban ávidamente en la recapitulación era el recuerdo de la interacción, porque en ésta subyacen los efectos profundos de la socialización, que se esforzaban en superar por todos los medios.

Leer más...

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Los Enemigos Naturales del Hombre de Conocimiento

Cuando un hombre empieza a aprender, nunca sabe lo que va a encontrar. Su propósito es deficiente; su intención es vaga. Espera recompensas que nunca llegarán, pues no sabe nada de los trabajos que cuesta aprender.

Uno aprende poquito a poco al comienzo, luego más y más. Lo que se aprende nunca es lo que uno creía.

El conocimiento nunca es lo que uno se espera. Cada paso del aprendizaje es un atolladero, y el miedo que el hombre experimenta comienza a crecer sin misericordia, sin ceder. Entonces su propósito se convierte en un campo de batalla.



Y así llega el primero de sus enemigos naturales: el miedo.
El miedo es un enemigo terrible, traicionero y enredado como los cardos. Se queda oculto en cada recodo del camino esperando y acechando. Y si el hombre, aterrado en su presencia, echa a correr, su enemigo habrá puesto fin a su búsqueda.

Para superar al miedo, el hombre debe desafiarlo. Aunque esté lleno de miedo no debe detenerse. Esta es la regla. Entonces llega un momento en el que su primer enemigo se retira. El hombre empieza a sentirse seguro de sí. Su propósito se fortalece. Aprender ya no es una tarea aterradora. Cuando llega ese momento gozoso, el hombre puede decir sin duda que ha vencido a su primer enemigo natural. Esto ocurre poco a poco, y sin embargo el miedo se conquista de repente y rápidamente.

Una vez que un hombre ha conquistado el miedo está libre de él por el resto de su vida, porque a cambio del miedo ha adquirido claridad: una claridad de mente que borra el miedo. Para entonces, un hombre conoce sus deseos y sabe cómo satisfacerlos. Puede prever los nuevos pasos del aprendizaje, y una claridad nítida lo rodea todo. El hombre siente que nada está oculto.

Y así encuentra su segundo enemigo natural: la claridad. Esa claridad de mente tan difícil de obtener, dispersa el miedo pero también ciega.

La claridad fuerza al hombre a no dudar nunca de sí. Le da la seguridad de que puede hacer todo cuanto se le antoje, porque todo lo ve con claridad. Tiene valor y no se detiene ante nada, pero todo eso es un error, porque es como si viera algo claro pero incompleto. Si el hombre se rinde a esa ilusión de poder, ha sucumbido a su segundo enemigo y será torpe para aprender. Se apresurará cuando deba ser paciente o será paciente cuando deba apurarse. Y tonteará con el aprendizaje, hasta que termine incapaz de aprender nada más.
Cuando esto ocurre, el hombre puede volverse un guerrero impetuoso o un payaso. Pero la claridad que tan caro ha pagado no volverá a transformarse en oscuridad y miedo. Será claro mientras viva, pero ya no aprenderá ni ansiará nada.
Para evitar esta derrota, el hombre debe desafiar su claridad, igual que hiciera antes con el miedo, y usarla sólo para ver, y esperar con paciencia, y medir con tiento antes de dar otros pasos; debe pensar, sobre todo, que su claridad es casi un error. Y vendrá un momento en que comprenda que su claridad era sólo un punto ante sus ojos. Así habrá vencido a su segundo enemigo y llegará a una posición en el que nada puede ya dañarlo. Esto no será un error ni una ilusión. No será solamente un punto ante los ojos. Ese será el verdadero poder.

Sabrá entonces que el poder perseguido durante tanto tiempo por fin es suyo. Puede hacer con él lo que se le antoje. Su aliado está a sus órdenes. Su deseo es la regla. Ve claro y parejo todo cuanto hay a su alrededor. Pero también ha tropezado con su tercer enemigo: el poder.

El poder es el más fuerte de todos los enemigos. Y, naturalmente, lo más fácil es rendirse; después de todo, el hombre es de veras invencible. Él manda; empieza tomando riesgos calculados y termina haciendo reglas, porque es el amo del poder.

Un hombre en esta etapa apenas advierte que su tercer enemigo se cierne sobre él. Y de pronto, sin saber, habrá sin dudad perdido la batalla. Su enemigo lo habrá transformado en un hombre cruel y caprichoso.

Un hombre vencido por el poder muere sin saber realmente cómo manejarlo. El poder es sólo una carga sobre su destino. Un hombre así no tiene dominio de sí mismo, ni puede decir cómo ni cuándo usar su poder.

La derrota a manos de cualquiera de estos enemigos es definitiva. Cuando uno de estos enemigos vence a un hombre, no hay nada que hacer.

Un hombre está vencido sólo cuando ya no hace la lucha y se abandona. Si se rinde al miedo nunca lo conquistará, porque se asustará de aprender y no volverá a hacer la prueba. Pero si trata de aprender durante años, en medio del miedo, terminará conquistándolo porque nunca se habrá abandonado realmente a él.

Para vencer a su tercer enemigo, el poder, tiene que desafiarlo con toda intención. Tiene que darse cuenta de que el poder que aparentemente ha conquistado nunca es suyo en realidad. Debe tenerse a raya en todo momento, manejando con tiento y con fe todo lo que ha aprendido. Si puede ver que, sin control sobre sí mismo, la claridad y el poder son peores que los errores, llegará a un punto en el que todo se domina. Entonces sabrá cómo y cuándo usar su poder. Y así habrá vencido a su tercer enemigo.

El hombre estará, para entonces, al fin de su travesía por el camino del conocimiento, y casi sin advertencia tropezará con su último enemigo: la vejez.

La vejez es el enemigo más cruel de todos; el único al que no se puede vencer por completo; el enemigo al que solamente podrá ahuyentar por un instante.

Este es el tiempo en que un hombre ya no tiene miedos, ya no tiene claridad impaciente; un tiempo en que todo su poder está bajo control, pero también el tiempo en que siente un deseo constante de descansar. Si se rinde por completo a su deseo de acostarse y olvidar, si se arrulla en la fatiga, habrá perdido el último asalto, y su enemigo lo reducirá a una débil criatura vieja. Su deseo de retirarse vencerá toda su claridad, su poder y su conocimiento.

Si el hombre se sacude el cansancio y vive su destino hasta el final, puede ser llamado entonces hombre de conocimiento, aunque sea tan sólo por esos momentos en que logra ahuyentar al último enemigo, el enemigo invencible. Esos momento de claridad, poder y conocimiento son suficientes.

Leer más...

miércoles, 28 de octubre de 2009

El Centro de Decisiones

Para los chamanes que vivieron en el antiguo México el elemento más importante era el Centro de Decisiones.
Dados los resultados prácticos de sus esfuerzos, ellos "vieron" que en el cuerpo humano existe un punto que responde a la toma de decisiones: el hueco de la V, la zona que hay en la punta del esternón en la base del cuello, donde las clavículas se unen y forman dicha letra.
Se trata de un centro en el que la energía se enrarece hasta volverse enormemente sutil, almacenando una energía específica que resulta indefinible. Sin embargo, podemos tener la certeza absoluta de percibir la presencia y los efectos de dicha energía. Los seres humanos expulsan muy temprano la energía de dicho centro y jamás regresa, lo que nos priva de algo que tal vez sea más importante que la suma de la energía de los restantes centros: la capacidad de tomar decisiones.
Los seres humanos son incapaces de tomar decisiones, motivo por el cual han creado el orden social: instituciones gigantescas que asumen la responsabilidad de tomar decisiones. Permiten que estas instituciones gigantescas decidan y se limitan a poner en práctica las decisiones que han tomado en su nombre.

Para los chamanes el hueco de la V en la base del cuello es tan importante que casi nunca lo tocan; cuando lo rozan, se trata de un toque ritual que siempre realiza otra persona con la ayuda de un objeto; utilizan trozos de madera dura muy lijados o huesos limados de animales y el extremo redondeado del hueso para que el objeto tenga el contorno ideal, del mismo tamaño que el hueco del cuello. Hacen presión con el hueso o el trozo de madera para hundir el hueco del cuello. En contadas ocasiones también emplean dichos objetos para automasajearse o practicar lo que denominamos acupresión.

El Centro de Decisiones tiene una energía peculiar, que aparece ante quien puede "verla" como poseedora de una peculiar transparencia, algo que podríamos describir como semejante al agua: la energía es tan fluida que parece líquida.

El aspecto líquido de esta energía es la cualidad filtrante del Centro de Decisiones propiamente dicho, que selecciona toda la energía que recibe y sólo recoge el aspecto fluido, liquidez que es un elemento uniforme y constante de dicho centro. Por ello, al Centro de Decisiones también se le denomina centro acuoso.
La rotación de la energía en el Centro de Decisiones es la más débil, razón por la cual el ser humano casi nunca decide. Los chamanes "ven" que, después de realizar determinados pases mágicos, el centro se activa y toman un montón de decisiones cuando antes ni siquiera eran capaces de dar un paso.
Los chamanes del antiguo México sentían una aversión rayada en la fobia si tenían que tocarse el hueco de la base del cuello. La única forma en que accedían a involucrarse con dicho punto era a través de la práctica de los pases mágicos, que refuerzan dicho centro acercando energía dispersa y, de este modo, despejan las vacilaciones que la dispersión natural de la energía producida por el desgaste de la vida cotidiana provoca cuando se trata de tomar decisiones.
El Centro de Decisiones se relaciona dentro de la teoría de los chakras con el quinto chakra, localizado en la garganta. La función vital es la autoexpresión. Cuando está lleno de energía, la persona tiene una exultante sensación de libertad (libertad de palabra, de expresión); cuando el centro está descargado se siente frustración. Por eso es tan importante en nuestra cultura la libertad de palabra, de expresión, si bien la verdadera libertad es la libertad de elección.

Leer más...

jueves, 22 de octubre de 2009

Compartimentos del Nagual

A los ojos de un guerrero que "ve", un hombre nagual o una mujer nagual aparece como un huevo luminoso con cuatro divisiones.

A diferencia del ser humano ordinario, que sólo tiene dos lados, uno derecho y uno izquierdo, el nagual tiene el lado izquierdo dividido en dos secciones longitudinales, y un lado derecho igualmente dividido en dos.

El Águila creó el primer hombre nagual y la primera mujer nagual como videntes y de inmediato los puso en el mundo para que vieran.


Les proporcionó cuatro guerreras acechadoras, tres guerreros y un propio, a quienes ellos tendrían que mantener, engrandecer y conducir a la libertad.

Las guerreras son llamadas las cuatro direcciones, las cuatro esquinas de un cuadrado, los cuatro humores, los cuatro vientos, las cuatro distintas personalidades femeninas que existen en la raza humana.

- La primera es el Este. Se le llama orden. Es optimista, de corazón liviano, suave, persistente como una brisa constante.

- La segunda es el Norte. Es llamada fuerza. Tiene muchos recursos, es brusca, directa, tenaz como el viento duro.

- La tercera es el Oeste. Se le llama sentimiento. Es introspectiva, llena de remordimientos, astuta, taimada, como una ráfaga de viento frío.

- La cuarta es el Sur. Se le llama crecimiento. Nutre, es bullanguera, tímida, animada como el viento caliente.

Los tres guerreros y el propio representan los cuatro tipos de actividad y temperamentos masculinos.

- El primer tipo es el hombre que conoce, el erudito; un hombre confiable, noble, sereno, enteramente dedicado a llevar a cabo su tarea, cualquiera que ésta fuera.

- El segundo tipo es el hombre de acción, sumamente volátil, un gran compañero, voluble y lleno de humor.

- El tercer tipo es el organizador, el socio anónimo, el hombre misterioso, desconocido. Nada puede decirse de él porque no deja que nada de él se escape.

- El propio es el cuarto tipo. Es el asistente, un hombre sombrío y taciturno que logra mucho si se le dirige adecuadamente pero que no puede actuar por sí mismo.

Leer más...