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Tradicion Tolteca

El Camino del Guerrero Grupos de Práctica

La Tensegridad es un arte: el arte de adaptarse a la propia energía, a la energía de los demás y al entorno que nos rodea de tal manera, que este acto contribuya a la integridad de la totalidad que somos.

Ejecutar los pases mágicos de la Tensegridad individualmente y en grupo es una actividad asidua con el cuerpo, responsable de los numerosos cambios positivos que se producen en la personalidad. Estos cambios van precedidos generalmente de un entendimiento más profundo de uno mismo, tanto en función del pasado como en función del cuerpo.

La Tensegridad tiene como objetivo ayudar al individuo a recuperar las funciones fundamentales de respirar, moverse, sentir y expresarse a sí mismo; promoviendo dinámicamente la salud y su bienestar.

Cuando la Tensegridad se convierte en una parte natural de nuestra vida, quedamos sorprendidos por la gran cantidad adicional de energía que tenemos para realizar nuestras actividades de cada día.

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martes, 1 de abril de 2014

La Primera Atencion

Existen tres niveles de conocimiento:
- La Primera Atención
- La Segunda Atención
- La Tercera Atención
Cada una de ellas es un dominio independiente y completo en sí mismo.
La primera atención es la más importante de las tres.

Las proposiciones explicatorias son intentos de traer al primer plano el modo como funciona la primera atención, algo que pasa totalmente desapercibido para nosotros.
Se considera imperativo que se comprenda la naturaleza de la primera atención, si es que queremos aventurarnos en las otras dos.

A la primera atención se le ha enseñado a moverse instantáneamente a través de todo un espectro de las emanaciones, sin poner el menor énfasis evidente en ello, a fin de alcanzar “unidades perceptuales” que todos nosotros hemos aprendido que son perceptibles.
A esa hazaña de la primera atención le llamamos “desnatar”, en el sentido de elegir lo mejor de una cosa, porque implica la capacidad de suprimir las emanaciones superfluas y seleccionar cuáles de ellas se deben enfatizar.

Para explicar este proceso tomamos por ejemplo una montaña.
La primera atención de una persona, al momento de ver la montaña, ha “desnatado” (ha elegido) una infinita cantidad de emanaciones para obtener un milagro de percepción; un “desnate” que todos los seres humanos conocemos porque cada uno de nosotros lo hemos logrado alcanzar por nosotros mismos.

Todo aquello que la primera atención suprime para obtener un “desnate”, ya no puede ser recuperado por la primera atención bajo ninguna condición.
Una vez que aprendemos a percibir en términos de “desnates”, nuestros sentidos ya no registran las emanaciones superfluas.

Para dilucidar este punto podemos ver el “desnate” cuerpo humano.
Nuestra primera atención es completamente inconsciente de las emanaciones que componen el luminoso cascarón externo del cuerpo físico.
Nuestra esfera luminosa no está sujeta a la percepción, ya que se han rechazado las emanaciones que lo harían perceptible en favor de las que permiten a la primera atención percibir el cuerpo físico tal como lo conocemos.
Por tanto, la meta perceptual que tienen que lograr los niños mientras maduran, consiste en aprender a aislar las emanaciones apropiadas con el fin de canalizar su percepción caótica y convertirla en la primera atención; al hacerlo, aprende a construir “desnates”.

Todos los seres humanos que rodean a los niños les enseñan a “desnatar”.
Tarde o temprano los niños aprenden a controlar su primera atención a fin de percibir los desnates en términos semejantes a los de sus maestros, los adultos que les rodean.

Es maravillosa la capacidad de los seres humanos de impartir orden al caos de la percepción.
Cada uno de nosotros, por sus propios méritos, es un mago magistral y nuestra magia consiste en imbuir de realidad a los "desnates" que nuestra primera atención ha aprendido a construir.
El hecho de que percibamos en términos de “desnates” es el mandato de las emanaciones de la Creación, pero percibir los mandatos como objetos es nuestro poder, nuestro don mágico.

Nuestra falacia, por otra parte, es que siempre acabamos siendo unilaterales al olvidar que los “desnates” solo son reales en el sentido de que los percibimos como reales, debido al poder que tenemos para hacerlo.
Esto es un error de juicio que destruye la riqueza de nuestros misteriosos orígenes.

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