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Tradicion Tolteca

El Camino del Guerrero Grupos de Práctica

La Tensegridad es un arte: el arte de adaptarse a la propia energía, a la energía de los demás y al entorno que nos rodea de tal manera, que este acto contribuya a la integridad de la totalidad que somos.

Ejecutar los pases mágicos de la Tensegridad individualmente y en grupo es una actividad asidua con el cuerpo, responsable de los numerosos cambios positivos que se producen en la personalidad. Estos cambios van precedidos generalmente de un entendimiento más profundo de uno mismo, tanto en función del pasado como en función del cuerpo.

La Tensegridad tiene como objetivo ayudar al individuo a recuperar las funciones fundamentales de respirar, moverse, sentir y expresarse a sí mismo; promoviendo dinámicamente la salud y su bienestar.

Cuando la Tensegridad se convierte en una parte natural de nuestra vida, quedamos sorprendidos por la gran cantidad adicional de energía que tenemos para realizar nuestras actividades de cada día.

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domingo, 21 de junio de 2009

El Tonal y el Nagual

Los hombres son criaturas muy frágiles y se hacen todavía más frágiles a través de su vicio de entregarse a todo. Actuar sin buscar explicaciones es más sencillo y efectivo.

Un guerrero no puede malgastar su tiempo en deshilar lo que él mismo está "viendo", por ello su "ver" ha de ser directo.
Al principio "ver" es confuso, y es muy fácil perderse allí. Pero a medida que el guerrero se pone más fuerte, su "ver" se convierte en lo que debe ser: Un Conocimiento Directo.
Un guerrero hace una pregunta y, a través de su "ver", obtiene una respuesta. Pero la respuesta que recibe es sencilla.

Una regla básica para un guerrero es hacer sus decisiones con tanto cuidado que nada de lo que pueda ocurrir como resultado de ellas pueda sorprenderlo, y mucho menos menguar su poder.
Cuando un guerrero hace todo con la disposición de que su hacer es su último acto, que está dispuesto a morir, no hay caídas, ni sorpresas desagradables, ni acciones innecesarias. Todo cae suavemente en su sitio, porque no estará esperando nada.

Un guerrero jamás deja la isla del tonal, la utiliza.

Este es tu mundo. No puedes renunciar a él. Es inútil enojarse y desilusionarse con uno mismo.
Una batalla dentro del propio tonal es una de las luchas más imbéciles que pueden ocurrir. La vida ajustada de un guerrero está diseñada para acabar con esa lucha.
El camino del guerrero es armonía entre las acciones y las decisiones, al principio, y luego la armonía entre el tonal y el nagual.


Al comienzo hay que hablarle al tonal. El tonal es el que debe ceder el control. Pero hay que hacer que lo ceda con alegría. En otras palabras, se hace que el tonal abandone cosas innecesarias, como el sentirse importante y el entregarse al vicio, las cuales sólo lo hunden en el aburrimiento. Todo el problema es que el tonal se aferra a esas cosas cuando debería dar las gracias por liberarse de ellas. La tarea entonces es convencer al tonal de que se haga libre y fluido. Eso es lo que un guerrero necesita antes que nada: Un tonal fuerte y libre. Mientras más se fortalece, menos se aferra a sus hechos y más fácil resulta encogerlo.
El tonal se encoge en determinados momentos, sobre todo cuando se apena. Una característica del tonal es la timidez. Hay ciertas ocasiones en las que el tonal es tomado por sorpresa y su timidez, inevitablemente, lo encoge.
Un empujón es la técnica para encoger el tonal. Hay que empujar en el momento preciso y para ello uno debe saber como "ver".
Una vez que un hombre ha sido empujado y su tonal se encoge; su nagual, si es que ya está en movimiento, toma las riendas y realiza hazañas extraordinarias.

Los asuntos del nagual sólo pueden atestiguarse con el cuerpo, no con la razón.

Nuestro error es que insistimos en permanecer en nuestra isla, monótona y fastidiosa, pero conveniente. El tonal es el villano y no debería serlo.

Somos seres luminosos y fluidos hechos de fibras. Cuando el tonal se encoge, son posibles cosas extraordinarias, pero son sólo extraordinarias para el tonal.

El tonal debe convencerse con razones, el nagual con acciones, hasta que uno apuntale al otro. El tonal gobierna, pero aún así es muy vulnerable. El nagual en cambio nunca o casi nunca actúa, pero cuando lo hace aterra al tonal.

Hay que proteger al tonal a toda costa. Hay que quitarle la corona, pero debe permanecer como el supervisor protegido. Cualquier amenaza para el tonal resulta siempre en su muerte, y si el tonal muere, muere también el hombre. A causa de su debilidad nata, el tonal se destruye con facilidad, y así una de las artes del guerrero es hacer que el nagual emerja para apuntalar al tonal. Es un arte porque sólo tirando al tonal hacia arriba puede emerger el nagual.

Ese tirón se llama poder personal.

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