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Tradicion Tolteca

El Camino del Guerrero Grupos de Práctica

La Tensegridad es un arte: el arte de adaptarse a la propia energía, a la energía de los demás y al entorno que nos rodea de tal manera, que este acto contribuya a la integridad de la totalidad que somos.

Ejecutar los pases mágicos de la Tensegridad individualmente y en grupo es una actividad asidua con el cuerpo, responsable de los numerosos cambios positivos que se producen en la personalidad. Estos cambios van precedidos generalmente de un entendimiento más profundo de uno mismo, tanto en función del pasado como en función del cuerpo.

La Tensegridad tiene como objetivo ayudar al individuo a recuperar las funciones fundamentales de respirar, moverse, sentir y expresarse a sí mismo; promoviendo dinámicamente la salud y su bienestar.

Cuando la Tensegridad se convierte en una parte natural de nuestra vida, quedamos sorprendidos por la gran cantidad adicional de energía que tenemos para realizar nuestras actividades de cada día.

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sábado, 19 de mayo de 2012

Preparando el Ensueño

La única forma de “intentar” es enfocar el “intento” de uno en lo que se quiera intentar.

La segunda atención es un proceso que empieza con una idea; la idea se convierte después en algo como una sensación, y finalmente evoluciona y se transforma en un estado de ser, o en un campo de acciones prácticas.

Preparar el ensueño quiere decir tener un comando práctico y preciso de los sueños; no dejar que se esfumen o cambien. Por ejemplo, imagina que estás soñando que estás en paseando por una calle determinada. Preparar el ensueño significa no dejar que ese sueño se transforme en otro. Eso quiere decir que uno tiene el control de lo que esté viendo en esa calle específica y no lo deja ir hasta que se quiera.

La atención de ensueño es el control que uno adquiere al fijar el “punto de encaje” en cualquier nueva posición a la cual haya sido desplazado durante los sueños normales. En términos generales, la atención de ensueño es una faceta incomprensible de la conciencia que parece estar esperando el momento en que la convoquemos y le demos propósito. También es como una facultad velada que todos tenemos en reserva, pero que nunca nos atrevemos a usar.

En el flujo energético general del universo hay entradas y salidas, que funcionan a manera de compuertas; y en el específico caso del ensueño hay siete entradas, siete obstáculos que los chamanes llaman las siete compuertas del ensueño.

Llegamos a la primera compuerta al darnos cuenta de una sensación muy particular que se nos viene encima antes de quedarnos profundamente dormidos. Es una placentera oscuridad y pesadez que nos mantiene suspendidos y no nos permite abrir los ojos.
En el caso particular de la primera compuerta del ensueño, la meta es intentar que el cuerpo energético se dé cuenta de que uno se está quedando dormido. No hay que tratar de forzarse para darse cuenta de que uno se está quedando dormido. Hay que dejar que el cuerpo energético lo haga. Intentar es desear sin desear, hacer sin hacer.

Hay que aceptar el reto de “intentar”. Para ello, hay que poner una determinación que no admita palabras o aun pensamientos para convencerse uno mismo de que ha llegado al cuerpo energético y de que se es un ensoñador. Hacer esto le pone a uno automáticamente en la posición de darse cuenta de que se está durmiendo.
“Intentar” requiere imaginación disciplina y propósito. “Intentar” significa que uno adquiere la indiscutible certeza corporal de que se es un ensoñador. Uno siente con todas las células de su cuerpo que es un ensoñador. “Intentar” la primera compuerta del ensueño es uno de los medios descubiertos por los chamanes de la antigüedad para llegar al cuerpo energético y entrar en la segunda atención.

Decirle a un ensoñador que encuentre un objeto determinado en sus sueños es un subterfugio. El asunto es darse cuenta de que uno se está quedando dormido. Hacer esto no es posible ordenándose a uno mismo hacerlo, sino sosteniendo la vista de cualquier cosa que uno esté mirando en su sueño.
Los ensoñadores echan fugaces vistazos a todo lo que está presente en un sueño. Si enfocan su atención de ensueño en algo específico y usan ese enfoque como punto de partida, luego lo enfocan en otros objetos del sueño, regresando al punto de partida cuantas veces sea necesario.

El ensueño es un asunto muy serio. Uno no puede darse el lujo de pasos en falso. Ensoñar es un proceso de despertar, de adquirir control. Nuestra atención de ensueño debe ser sistemáticamente ejercitada, puesto que es la puerta de la segunda atención.
La segunda atención es como un océano, y la atención de ensueño es como un río que desemboca en él. La segunda atención es el estado de estar consciente de mundos completos, mientras que la atención de ensueño es el estado de estar consciente de los objetos de nuestros sueños.

Llegamos a la primera compuerta del ensueño al darnos cuenta de que nos estamos quedando dormidos y la cruzamos al ser capaces de sostener la vista en cualquier objeto en nuestros sueños.
A fin de compensar la evanescencia de los sueños, los guerreros idearon el uso de un objeto como punto de partida. Cada vez que se le aísla y se le mira, uno recibe una carga de energía. Al principio no se deben enfocar demasiadas cosas en los sueños. Cuatro objetos son suficientes. Más tarde, uno puede agrandar el campo de acción hasta abarcar todo lo deseable. Pero tan pronto como las imágenes comienzan a cambiar, y uno siente que está perdiendo el control, se debe regresar al punto de partida y empezar otra vez.

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