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Tradicion Tolteca

El Camino del Guerrero Grupos de Práctica

La Tensegridad es un arte: el arte de adaptarse a la propia energía, a la energía de los demás y al entorno que nos rodea de tal manera, que este acto contribuya a la integridad de la totalidad que somos.

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domingo, 13 de febrero de 2011

Origenes Chamanicos del Yoga

Michael Harner ha sugerido la idea de que el chamanismo dio origen al yoga con la época del florecimiento de las ciudades-estado y de las religiones estatales en Oriente, cuando el potente son de los tambores pasó a ser peligroso para los oídos de los inquisidores de la religión oficial, cuya intención era la de proteger el monopolio de las revelaciones divinas, frente a la amenaza que suponía la igualdad religiosa de los chamanes. Harner arguye que fue esta opresión sobre los chamanes lo que les obligó a desarrollar métodos silenciosos e indetectables para acrecentar la conciencia, que más adelante se convirtieron en el yoga y otras sendas espirituales “ocultas” (o “secretas”).

Parece ser que la primera pista investigada por los protoyoguis en su búsqueda de una tecnología mística más sofisticada, fue la observación de que cada estado de la conciencia va acompañado de su propio modo y cualidad específica de respirar. Pantajali, por ejemplo, destaca la correlación existente entre perturbaciones de la respiración y estados perturbados de la mente. Con esta información como base de la investigación posterior, se exploró sistemáticamente la influencia recíproca de la respiración y los estados mentales. Experimentando con diversas formas de controlar la respiración, descubrieron que los estados alterados de conciencia podían ser inducidos.

También descubrieron que una de las formas más eficaces de influir en la respiración era a través de ciertas posiciones corporales. Los yoguis primitivos se dieron cuenta de que colocando el cuerpo en ciertas posiciones que doblaran, retorcieran o de algún modo manipularan los órganos del cuerpo humano en formas determinadas, podían alterar a voluntad las pautas de la respiración y los estados de la conciencia. Como lo indica Felicitas Goodman, las posturas físicas utilizadas en ciertas tradiciones espirituales chamánicas, como en las de los antiguos aztecas y otros grupos amerindios, también pueden utilizarse para inducir estados acrecentados de conciencia.

A pesar de que hoy en día las posturas de yoga, o asanas, se consideran como una especie de calistenia hindú destinada a mejorar la salud, a juzgar por los comentarios de Pantajali, está claro que éste no era el fin primordial para el que los antiguos yoguis desarrollaron dichas posturas. Como destaca en Yoga Sutras, el objeto principal de las asanas es el de crear una condición de impenetrabilidad a los “asaltos de pares de opuestos”, que en este contexto significa la capacidad de excluir las impresiones producidas por el constante bombardeo de la mente y provenientes del mundo exterior a través de los cinco canales sensoriales.
Evidentemente, los beneficios de las asanas para la salud eran sin duda apreciados, ya que para soportar la tensión fisiológica y psíquica producida por el intenso trabajo del yogui, y del chamán, en estados de trance profundo, es imprescindible estar en buena forma física.
Además, las posturas eran también útiles para la purificación física, contribuyendo a eliminar toxinas que producen visiones nocivas, proceso de limpieza que ha sido siempre un requisito previo a la iniciación chamánica. No obstante, su importancia primordial radica en su capacidad de alterar la conciencia, reduciendo la aportación de los sentidos externos. Esto parece estar relacionado con la redistribución de ciertas corrientes de energía muy sutiles en el sistema nervioso central.


Cuando aprendieron a aislarse de las distracciones sensoriales externas, los yoguis primitivos descubrieron que el elevado nivel de concentración resultante les permitía penetrar con mayor profundidad en los estados acrecentados. Así Pantajali nos habla de la fusión de las asanas y del pranayama (control de la respiración) en una quinta rama del yoga, el pratyahara, que es la capacidad de desconectar por completo los sentidos exteriores, acompañada de una máxima actividad de los sentidos interiores: el poder imaginario del “vuelo mágico” al que hacen referencia los chamanes. Esto permite al yogui, al igual que a sus predecesores chamanes, entrar en una secuencia de embarque y percibir los fenómenos sutiles de la realidad no ordinaria.

Chamanes, Yoguis y Bodisatvas
Gary Doore

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