Algunas imágenes de este Blog, han sido sacadas de Internet.
Si alguien tiene derechos y quiere que no salgan en este espacio,
nos lo hacen saber y serán retiradas inmediatamente.

Tradicion Tolteca

El Camino del Guerrero Grupos de Práctica

La Tensegridad es un arte: el arte de adaptarse a la propia energía, a la energía de los demás y al entorno que nos rodea de tal manera, que este acto contribuya a la integridad de la totalidad que somos.

Ejecutar los pases mágicos de la Tensegridad individualmente y en grupo es una actividad asidua con el cuerpo, responsable de los numerosos cambios positivos que se producen en la personalidad. Estos cambios van precedidos generalmente de un entendimiento más profundo de uno mismo, tanto en función del pasado como en función del cuerpo.

La Tensegridad tiene como objetivo ayudar al individuo a recuperar las funciones fundamentales de respirar, moverse, sentir y expresarse a sí mismo; promoviendo dinámicamente la salud y su bienestar.

Cuando la Tensegridad se convierte en una parte natural de nuestra vida, quedamos sorprendidos por la gran cantidad adicional de energía que tenemos para realizar nuestras actividades de cada día.

¡Ponte en Contacto hoy mismo para Informarte sin compromiso!


CENTRO FÉNIX DE NATUROPATÍA

México - Tels. 229 115 66 26 - 229 913 80 88

España - Tels. 680 53 75 56 - 965 78 63 38


viernes, 13 de noviembre de 2009

La Recapitulacion

Recapitular es la técnica descubierta por los chamanes del antiguo México, para ver y revivir las experiencias de sus vidas, con el fin de alcanzar dos objetivos: en primer lugar, el fin abstracto de cumplir el código universal que exige renunciar a la conciencia en el momento de la muerte y, en segundo lugar, el fin plenamente pragmático de adquirir fluidez perceptiva.

La formulación del primer objetivo fue la consecuencia de las observaciones que los chamanes realizaron gracias a su capacidad de ver la energía como fluye por el universo. Y vieron que en el universo existe una fuerza descomunal, un inmenso conglomerado de campos de energía al que denominaron águila o el oscuro mar de la conciencia. Comprobaron que el oscuro mar de la conciencia es la fuerza que da conciencia a todos los seres vivos, desde los virus hasta los humanos. Se convencieron de que dota de conciencia al recién nacido, quien la realza mediante sus experiencias vitales hasta el momento en que la fuerza le exige su devolución.

En opinión de los chamanes, los seres vivos mueren porque están obligados a devolver la conciencia prestada. En todas las épocas los chamanes han comprendido que, a través de lo que el hombre moderno denomina pensamiento lineal, es imposible explicar este fenómeno porque no hay espacio para un razonamiento de causa y efecto sobre las razones y el modo en que la conciencia se presta y se devuelve.
Los chamanes del antiguo México lo consideraron una realidad energética del universo, realidad que no se puede explicar en función de la causa y el efecto o de un propósito determinado.

La recapitualción supone dar al oscuro mar de la conciencia lo que busca: experiencias vitales. De todos modos, a través de la recapitulación se adquiere un grado de control que permite separar las experiencias vitales de la fuerza vital que, en opinión de los chamanes, no están unidas de manera indisoluble, sino que se juntan circunstancialmente.

Para los chamanes, el oscuro mar de la conciencia no pretende cobrarse la vida de los seres humanos, ya que sólo quiere sus experiencias vitales. La falta de disciplina impide que los seres humanos separen las dos fuerzas y al final pierden la vida. Los chamanes ven en la recapitulación el procedimiento mediante el cual proporcionan el sustituto de sus vidas. Significa renunciar a las experiencias vitales al recontarlas y de esta forma retener la fuerza vital.

Las afirmaciones perceptivas de los chamanes carecen de sentido si las analizamos con los conceptos lineales del mundo occidental. Hace cinco siglos que la civilización occidental está en contacto con los chamanes del Nuevo Mundo y los estudiosos no han hecho un solo intento genuino de formular un discurso filosófico basado en estas afirmaciones. Por ejemplo, para cualquier occidental la recapitulación es congruente con el psicoanálisis, está en la línea de los recursos psicológicos y es una especie de técnica de autoayuda. Pero, no hay nada más alejado de la verdad.

Recapitular no es recordar. Cuando recordamos, es nuestro ego el que recuerda por medio del diálogo interno, al que añadimos imágenes. En el caso de las premisas del chamanismo, el hombre occidental desaprovecha la gran oportunidad de realzar su conciencia; y el modo en que se relaciona con el universo, la vida y la conciencia es una más de las múltiples opciones que existen.

Para los practicantes del chamanismo, recapitular significa dar a una fuerza incomprensible -al oscuro mar de la conciencia- precisamente lo que busca: las experiencias vitales, es decir, la conciencia que han realzado a través de dichas experiencias. Miles de chamanes han conseguido retener la fuerza vital después de entregar sus experiencias vitales al oscuro mar de la conciencia. Esto quiere decir que los chamanes no mueren en el sentido habitual en que entendemos la muerte, sino que la trascienden reteniendo la fuerza vital y despareciendo de la faz de la Tierra cuando emprenden el viaje definitivo de la percepción.

Según los chamanes, estamos compuestos de una serie de naciones singulares: la nación de los pulmones, la del corazón, la del estómago, la de los riñones, etc. Aunque cada nación funciona al margen de las demás, en el instante de la muerte todas se unifican en una entidad singular, al que llamaban el estado de la libertad total. A diferencia de lo que ocurre con el hombre corriente, para los chamanes, la muerte no es aniquiladora sino unificadora.

El segundo aspecto de la recapitulación, el pragmático, es la adquisición de fluidez.El fundamento de los chamanes se relaciona con uno de los temas más esquivos: el punto de encaje, punto de luminosidad intensa, del tamaño de una pelota de tenis, perceptible cuando se ve al ser humano como un conglomerado de campos de energía.

Algunos chamanes ven que billones de campos de energía con forma de filamentos de luz que provieen del universo en general convergen en el punto de encaje y lo atraviesan. Es esta confluencia la que le proporciona brillo. El punto de encaje permite que el ser humano perciba los billones de filamentos energéticos convirtiéndolos en datos sensoriales. A continuación los interpreta como el mundo de la vida cotidiana, es decir, en función de la socialización y el potencial humanos.
La recapitulación significa revivir todas o casi todas las experiencias que hemos tenido y, de este modo, desplazar un poco, o mucho, el punto de encaje y, por la fuerza de la memoria, llevarlo a adoptar la posición que ocupaba cuando aconteció el hecho recapitulado. El acto de desplazarse entre posiciones anteriores y la presente proporciona a los prcticantes del chamanismo la fluidez necesaria para salvar obstáculos extraordinarios en sus viajes al infinito.
A los practicantes de la Tensegridad, la recapitulación da la fluidez necesaria para salvar obstáculos que en modo alguno forman parte de su sistema cognitivo.

La recapitulación en cuanto procedimiento formal se lleva a cabo escribiendo en una lista todas las personas que se han conocido y todas las experiencias en las que se ha participado. Después, se debe seleccionar a la primera persona de la lista y elaborar con la memoria la última interacción que se haya tenido con esa persona. Esta actividad recibe el nombre de organizar el acontecimiento de la recapitulación.

Para agudizar la capacidad de recordar hace falta una pormenorizada evocación de los detalles. Este ejercicio exige evocar las descripciones físicas correspondientes, como el entorno en el que tuvo lugar el acontecimiento. Una vez organizado, se debe entrar en el escenario propiamente dicho, como si lo hiciera uno de verdad, y prestar mucha atención a las configuraciones físicas relevantes, es decir, todo lo que se pudo observar de un vistazo y olvidar.

En cuanto procedimiento formal, la recapitulación debe comenzar por el recuento de los acontecimientos que acaban de ocurrir. De este modo predomina la primacía de la experiencia. Recordamos con gran precisión lo que acaba de suceder. Los chamanes cuentan con que los seres humanos son capaces de almacenar información pormenorizada de la que no son conscientes y son precisamente esos detalles los que busca el oscuro mar de la conciencia.

La recapitulación real del acontecimiento exige que respiremos hondo y movamos lenta y delicadamente la cabeza de un lado a otro, da lo mismo empezar por el lado derecho que por el izquierdo. La cabeza ha demoverse tantas veces como sea necesario mientras recordamos todos los detalles a que tenemos acceso. Este acto implica inhalar todos los sentimientos personales consumidos en el acontecimiento y exhalar los estados de ánimo no deseados y los sentimientos extraños que nos dejó.

El misterio de la recapitulación reside en el acto de inhalar y exhalar. Como se trata de una función que sustenta la vida, a través de la respiración también podemos entregar al oscuro mar de la conciencia el facsímil de las propias experiencias vitales, es decir, sobre las que se basa nuestra vida. Cuestiones como la recapitulación no se explican, simplemente se experimentan. Al vivirla podemos encontrar la liberación y explicarla equivale a consumir energía en esfuerzos inútiles.

En la recapitulación la lista de nombres se utiliza como recurso nemotécnico que lanza la memoria a un viaje inconcebible. En este aspecto, los chamanes sostienen que recordar acontecimientos que acaban de ocurrir allana el terreno para evocar con la misma claridad e inmediatez hechos que están más lejanos en el tiempo. Recordar experiencias de esta forma equivale a revivirlas y a extraer de la evocación un ímpetu extraordinario que permite agitar la energía disipada de nuestros centros de vitalidad y devolverla a dichos centros. Los chamanes definen la redistribución de la energía causada por la recapitulación como ganar fluidez después de entregar al oscuro mar de la conciencia lo que busca.

Desde una perspectiva más terrenal, la recapitulación proporciona a los practicantes la capacidad de examinar las repeticiones de sus vidas. La recapitulación puede convencerlos, sin el menor atisbo de dudas, de que todos estamos a merced de fuerzas, que en última instancia, no tiene sentido, por mucho que a primera vista parezcan razonables.

Cualquier cambio de comportamiento tendría que realizarse a través de la recapitulación porque es el único medio que puede realzar la conciencia y liberarnos de las demandas implícitas de la socialización, demandas tan automáticas y que se dan tanto por supuestas que en condiciones normales no reparamos en ellas, por no hablar de examinarlas.

El acto efectivo de la recapitulación es una tarea de toda la vida. Se necesitan años para agotar la lista. La lista crece con el recuerdo de acontecimientos impersonales en el que no han participado personas y hay que analizar porque están relacionados con la persona que realiza su recapitulación.

Lo que los chamanes del antiguo México buscaban ávidamente en la recapitulación era el recuerdo de la interacción, porque en ésta subyacen los efectos profundos de la socialización, que se esforzaban en superar por todos los medios.

2 comentarios:

  1. Muy buena explicación. Gracias me ayudo a poder recordar muchas de las cosas que sabia pero que mi razón hizo que olvidara.

    ResponderEliminar
  2. Llega a ser infinita la sabiduría acumulada en el Concimiento y sencillamente es accesible a la conciencia humana. Gracias

    Saludos

    ResponderEliminar

Si necesitas ponerte en contacto con nosotros...
Utiliza nuestra dirección de correo electrónico, porque este formulario de comentarios No funciona.

Puedes escribirnos aquí: susurrosdelnagual@gmail.com
Gracias